Ha llegado septiembre, el mes de la recogida de las uvas y de empezar a elaborar el vino. Así que vamos a hablar un poquito de esta fruta.
Las uvas, granos de uva, vienen en racimos y son pequeñas y dulces. Se comen frescas o se utilizan para producir mosto, vino y vinagre. Es una fruta que crece en racimos de entre 6 y 300 granos. Pueden ser de diversos colores, negra, morada, amarilla, dorada, rosadas, marrones, anaranjadas… En España, la mayoría de uvas que se cultiva proviene de la familia Vitis vinifera.
La vid es una de las primeras plantas que cultivó el hombre, motivo por el cual ha jugado un papel trascendental en la economía de las antiguas civilizaciones. Tras la mitificación del vino por parte del cristianismo, el cultivo de la vid experimentó un gran auge que ha perdurado hasta nuestros días. De hecho, la mayor parte de la producción de uva se destina a la elaboración de los distintos tipos de vino (blanco, rosado y tinto) y otras bebidas (mosto, mistelas, moscatel). Los botánicos sitúan el origen de la uva cultivada en Europa en la región asiática del mar Caspio, desde donde las semillas se dispersaron hacia el oeste por toda la cuenca mediterránea. Los antiguos griegos y romanos cultivaban la vid y ambas civilizaciones desarrollaron en gran medida la viticultura.

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